viernes, 18 de noviembre de 2011

Coronilla de Reparación al Corazón Eucarístico de Jesús



Cuando nos sentimos agradecidos, sentimos un gran impulso de hacer algo bueno por esa persona.  Sabemos que muchas veces, nuestro regalo no compensa de ninguna manera el favor recibido, sin embargo, queremos expresar de esa forma nuestro agradecimiento. 

Queremos compartir que hoy ofrecemos las témporas de acción de gracias, y en la homilía se meditó el pasaje de la curación de los diez leprosos. Jesús nos enseña que pedirle y obtener de Dios, es sólo una parte de la fe.  Debemos trascender en el amor.  Dando gracias el leproso que regresa recibe la salvación.  Los otros ya viéndose sanados se olvidaron de ir al Templo o de agradecer a su benefactor.  

¿Cuántas veces se nos olvida que todo es don de Dios? nuestro, sólo el pecado. ¿Qué otra forma más sencilla de agradecer, que amar?

Hoy proponemos hacer reparación.  Reparar significa recompensar con mayor amor por el fracaso en el amor a causa del pecado; significa restaurar la que fue injustamente tomado y compensar con generosidad por el egoísmo que causó la injuria. Tomado de: Corazones.org  Jesús está presente en el Santísimo Sacramento visible y expuesto, dando amor.  ¿Qué respuesta recibe de nosotros?

En este mundo que va de escándalo en escándalo, poco hacemos si no ponemos remedio.  Este ejercicio espiritual de reparar el daño que otros cometen o que uno mismo hace por faltar al amor, es uno de los rasgos característicos de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús.  Él le dijo a Santa Margarita de Alacoque: "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverancia y desprecio, en este sacramento de amor".  Podemos ofrecer esta pequeña oración, especialmente en preparación a la Solemnidad de Cristo Rey que celebraremos el domingo.


Coronilla de Reparación al Corazón Eucarístico de Jesús


Vosotras almas reparadoras estáis llamadas a reparar todo desdén, todo irrespeto, toda irreverencia que recibo en mi dulce prisión de amor Divino.

Vosotras, almas reparadoras: repetid desde la profundidad de vuestro corazón las dos oraciones de Fátima, oraciones que son actos sublimes de reparación.

Uníos al apostolado de la reparación.

En vez del Padre Nuestro decid:

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los que Él es ofendido.  Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

En vez de las diez Ave Marías:

¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman.

En vez del Gloria:

Por siempre sea adorado, mi Jesús Sacramentado.

Al final de la coronilla se dice tres veces:

Corazón agonizante de Jesús, reparo toda irreverencia contra vuestro Corazón Eucarístico.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

SEA POR SIEMPRE BENDITO Y ADORADO CRISTO NUESTRO SACRAMENTADO !!!!! ahi que reparar

Apostolado de la Oración dijo...

Amén.

Anónimo dijo...

dios nos regala la dicha de reparar nuestros pecados,para asi ser perdonados como se debe.amen.

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